La cirugía citorreductora con HIPEC: lo que dicen los ensayos
Aquí está el punto de esta página. La cirugía citorreductora consiste en quitar toda la enfermedad visible del abdomen, y la HIPEC en bañar a continuación la cavidad con quimioterapia caliente. En el cáncer colorrectal, el ovario y sobre todo el pseudomixoma apendicular, esta operación ha cambiado la historia de la enfermedad. En el cáncer gástrico los datos no dicen lo mismo, y hay que leerlos ensayo por ensayo.
El primer ensayo aleatorizado fue chino, de 2011, con 68 pacientes: cirugía citorreductora sola frente a la misma cirugía más HIPEC. La mediana pasó de 6,5 a 11 meses con el baño. Fue positivo, pero pequeño, de un solo centro, con pacientes que en su mayoría tenían mucha enfermedad, y con un brazo control —cirugía sin baño y sin quimioterapia moderna— que ya entonces no era el tratamiento estándar en Europa. Por eso no cambió la práctica fuera de Asia.
El estudio francés CYTO-CHIP, de 2019, comparó de forma retrospectiva, con ajuste estadístico, a 277 pacientes operados con y sin HIPEC en diecinueve centros: la mediana fue de 18,8 meses con HIPEC frente a 12,1 sin ella, y a cinco años seguía vivo en torno al 20 % frente al 6 %. El beneficio se concentraba en los pacientes con muy poca enfermedad, con un PCI de 6 o menos, y citorreducción completa. Es el estudio que sostiene la idea de que hay un subgrupo que sí se beneficia. Pero no es un ensayo aleatorizado, y los pacientes a los que se les hizo HIPEC eran los que estaban mejor de entrada.
El ensayo alemán GASTRIPEC-I, publicado en 2024, aleatorizó a pacientes que habían respondido a quimioterapia a recibir cirugía citorreductora con o sin HIPEC. El baño no cambió la supervivencia global: unos quince meses en los dos brazos. Sí prolongó el tiempo libre de progresión, de unos tres meses y medio a unos siete, y redujo la recaída a distancia: señales que merecen estudio, pero que no son lo que el paciente pregunta. El ensayo cerró antes de reclutar a todos los pacientes previstos, lo que limita su potencia.
Y el ensayo que faltaba, el que compara la operación completa frente a no operar: el holandés PERISCOPE II, en pacientes con enfermedad peritoneal limitada que habían respondido a quimioterapia. La mediana fue de 15,7 meses con cirugía citorreductora y HIPEC frente a 16,6 meses con tratamiento sistémico solo, con efectos adversos graves en el 44 % del brazo quirúrgico frente al 6 %, y se cerró antes de tiempo por futilidad. En pacientes bien seleccionados, operados en centros con experiencia, la operación no alargó la vida y sí añadió complicaciones.
La lectura honesta de todo esto es la que ya se hace en la página general de esta enfermedad: fuera de un ensayo estructurado, la cirugía citorreductora con HIPEC en carcinomatosis de origen gástrico no es defendible hoy como tratamiento estándar. Que se siga ofreciendo en algunos sitios no cambia lo que dicen los datos.
Yang XJ, et al. Annals of Surgical Oncology, 2011 (68 pacientes; 6,5 frente a 11,0 meses). Bonnot PE, et al. CYTO-CHIP. Journal of Clinical Oncology, 2019 (277 pacientes; 18,8 frente a 12,1 meses). Rau B, et al. GASTRIPEC-I. Journal of Clinical Oncology, 2024. Quik JSE, et al. PERISCOPE II. Lancet Oncology, 2026 (15,7 frente a 16,6 meses; efectos adversos graves 44 % frente a 6 %).