La citorreducción: qué se está haciendo durante esas horas
El peritoneo, extendido, ocupa unos dos metros cuadrados. La enfermedad no suele ser un bulto: son muchos depósitos pequeños repartidos por una superficie muy grande, más parecido a un salpicado que a una mancha.
Quitar eso significa recorrer esa superficie milímetro a milímetro, retirando el peritoneo afectado —lo que se llama peritonectomía— y resecando los órganos o segmentos que no se pueden limpiar de otra manera. Eso es todo lo que se hace, y por eso tarda.
Cada resección obliga a reconstruir, y cada reconstrucción es una sutura más que puede fallar. Ese es el precio de la operación y la razón de casi todas sus complicaciones.
El baño caliente: qué añade y qué no
Terminada la citorreducción, se instila la quimioterapia calentada en la cavidad y se hace circular durante un tiempo determinado, entre treinta y noventa minutos según el protocolo.
La lógica es doble. La membrana peritoneal es mala dejando salir cosas, así que un fármaco puesto dentro tarda muchísimo en pasar a la sangre: eso permite concentraciones muy superiores a las que se toleran por vena, con menos efectos generales. Y el calor aumenta el efecto del fármaco sobre el tumor.
La limitación también es física: la quimioterapia intraperitoneal solo penetra unos milímetros dentro del tejido. Un nódulo de dos centímetros tiene un centro que ningún baño va a alcanzar, y hay que quitarlo con las manos. De ahí que el baño solo tenga sentido después de una citorreducción completa.
Cuánto dura
Es una operación larga. En los ensayos publicados, las duraciones medias van de seis a ocho horas, y en la práctica depende de cuántas resecciones haya que hacer: no es lo mismo un abdomen con enfermedad localizada que uno que exige varias resecciones intestinales y una reconstrucción.
Para la familia que espera, ese es el dato útil: un día largo, con noticias solo al final.
Duraciones medias publicadas en PRODIGE 7 (Lancet Oncology, 2021) y en las series multicéntricas de referencia.
Los días de después
Uno o dos días en cuidados intensivos. Una sonda nasogástrica hasta que el intestino despierta, lo que tarda entre tres y cinco días. El alta, si no hay complicaciones, suele estar entre el día ocho y el catorce; en los ensayos, las estancias medias publicadas van de trece a dieciocho días.
La complicación que más se vigila es la fuga de una sutura intestinal, entre el cuarto y el séptimo día, que a menudo obliga a reoperar. Después, por orden de frecuencia: infección de la herida, colecciones dentro del abdomen, sangrado, fístulas pancreáticas, complicaciones respiratorias, toxicidad renal y trombosis.
Las cifras de riesgo, para tenerlas: en las series publicadas de esta cirugía, las complicaciones graves aparecen en torno a la cuarta parte o el tercio de los pacientes, y la mortalidad perioperatoria se sitúa entre el 1 % y el 4 %.
Algunas de estas operaciones terminan con una ostomía, a veces temporal y a veces definitiva. Es una de las cosas que conviene preguntar explícitamente antes, para no encontrársela después.
Estancia y toxicidad: PRODIGE 7 (Lancet Oncol 2021). Mortalidad perioperatoria: 4,0 % en Glehen 2004, 2,7 % en Sugarbaker 1999, 2 % en Yan 2009. Complicaciones grado 3-4 en el 31 % de los pacientes en Yan 2009. Curso postoperatorio: práctica del autor.
La recuperación, que dura más de lo que nadie cuenta
Hacer vida normal lleva entre tres y seis meses, y probablemente nunca del todo igual.
El cansancio es la queja dominante, y no se parece al de dormir poco: es una fatiga de fondo que cede a lo largo de semanas. Se come poco y a menudo, se pierde peso y recuperarlo cuesta meses. Hacia el tercer o cuarto mes la energía vuelve.
De todo lo que se puede hacer en casa, caminar todos los días es la intervención con mejor relación entre esfuerzo y resultado de todo el postoperatorio.
Hay dos cosas más que dependen del protocolo del centro y conviene conocer: la profilaxis de la trombosis con heparina de bajo peso molecular se mantiene unas cuatro semanas después del alta, y si se ha extirpado el bazo hacen falta vacunas específicas, habitualmente a las dos semanas de la operación.
Tromboprofilaxis extendida y vacunación postesplenectomía: recomendaciones recogidas en la monografía del autor. Vías de recuperación acelerada específicas de CRS+HIPEC: Hübner M, et al. European Journal of Surgical Oncology, 2020.
Lo que se puede hacer antes de entrar
Las semanas previas no son tiempo muerto. La pérdida de masa muscular y la desnutrición predicen de forma consistente más complicaciones, más días de ingreso y peor recuperación, y son de las pocas variables modificables de toda esta historia.
Comer con suficiente proteína, moverse a diario y dejar de fumar cambian el punto de partida. No cambian el tumor, pero sí cambian cómo lo aguantas.
Sarcopenia e hipoalbuminemia como predictores modificables de morbilidad mayor: monografía del autor.
Lo que esta página no hace
Esta operación no se ofrece a todo el mundo, y no debería. Tiene sentido cuando se puede retirar toda la enfermedad visible y el paciente puede con ella; en el resto de los casos, el balance no sale.
Nada de lo que hay aquí sustituye a la consulta en la que se decide si eres candidato. Y las cifras describen grupos de pacientes, no a una persona concreta.