Carcinomatosis peritoneal

Carcinomatosis peritoneal

Qué es, por qué en algunos casos se opera con intención de curar, qué dicen los números por cada origen tumoral y cómo se decide si tú eres candidato.

El peritoneo es una membrana, una sábana finísima y húmeda que recubre por dentro las paredes del abdomen y se dobla sobre sí misma para envolver todo lo que hay dentro. Pesa medio kilo escaso y, extendido sobre una mesa, ocuparía casi lo mismo que toda tu piel: alrededor de dos metros cuadrados.

Carcinomatosis peritoneal significa que hay células tumorales repartidas por esa superficie. Es un nombre que describe dónde está la enfermedad, no qué enfermedad es. También se le llama metástasis peritoneales.

Durante décadas se consideró una situación terminal, sin más opción que la quimioterapia. Eso cambió, y no para todo el mundo a la vez ni en la misma medida: cambió primero para unos orígenes tumorales y sigue sin cambiar para otros. Esta página dice cuál es cuál, con los números y con su procedencia.

Por qué esto se puede operar y otras metástasis no

Un cáncer que se ha extendido al hígado o al pulmón viajó por la sangre y, por regla general, dejó de poder operarse. Uno que se ha extendido al peritoneo ha hecho otra cosa: se ha quedado dentro de una habitación, que es grande, pero es una habitación.

Esa diferencia es la que abre la puerta a un tratamiento quirúrgico. Si toda la enfermedad está sobre una superficie a la que se puede llegar, se puede intentar quitarla entera. Y si se quita entera, el pronóstico cambia de categoría.

Por qué no dolía

El peritoneo está diseñado precisamente para no hacerse notar, y cumple con su trabajo. Por eso una enfermedad que vive en él puede estar en veinte sitios a la vez y no doler en ninguno.

Cuando llegan, los síntomas suelen ser indirectos:

  • La barriga que se hincha porque la membrana irritada produce más líquido del que reabsorbe: es lo que se llama ascitis.
  • Saciedad con dos cucharadas, y pérdida de peso sin haber cambiado nada.
  • El pantalón que ya no cierra sin que hayas engordado.
  • Dolor abdominal difuso, o episodios de obstrucción intestinal.

Presentación clínica descrita por el autor en su libro divulgativo sobre carcinomatosis peritoneal (Madrid, 2026).

Las dos medidas que deciden: el PCI y el CC

En esta enfermedad hay dos números que importan más que ningún otro, y merece la pena entenderlos porque los vas a oír.

El primero es el PCI, el índice de carcinomatosis peritoneal. Se divide el abdomen en trece regiones, en cada una se mira el nódulo más grande y se le pone una nota de 0 a 3, y luego se suman las trece. El resultado va de 0 a 39. Un 4 significa poca enfermedad y bien localizada; un 30 significa que hay algo en casi todas partes.

Cuidado con una cosa: el mismo número significa cosas distintas según la enfermedad. Un PCI de 25 en un pseudomixoma es rutina y se opera; en un cáncer gástrico es una contraindicación. El número mide volumen, no biología.

El segundo es el CC, el grado de citorreducción, y describe lo que el cirujano dejó dentro al cerrar. CC-0 es sin enfermedad visible. CC-1 es con nódulos de hasta 2,5 milímetros. CC-2 y CC-3 son más que eso, y no cuentan como citorreducción completa.

El corte no es arbitrario: la quimioterapia intraperitoneal solo penetra unos milímetros dentro del tejido, y por debajo de ese espesor puede alcanzar lo que queda. Por encima, no. De ahí la frase que resume toda la técnica: la quimioterapia caliente trata lo que no se ve, después de que la cirugía haya quitado todo lo que sí se ve. No la sustituye.

Cuánto pesa esto en la práctica: en la serie europea de 506 pacientes con origen colorrectal, la mediana de supervivencia fue de 32,4 meses cuando la citorreducción fue completa y de 8,4 meses cuando quedó enfermedad macroscópica. La misma enfermedad, los mismos cirujanos y resultados distintos según lo que quedó dentro.

Definición del PCI: Jacquet P, Sugarbaker PH. Cancer Treatment and Research, 1996. Serie multicéntrica europea de 506 pacientes: Glehen O, et al. Journal of Clinical Oncology, 2004.

Los números, origen por origen

«Carcinomatosis peritoneal» no es una enfermedad: es la misma situación anatómica producida por tumores muy distintos, y el pronóstico depende sobre todo de cuál sea el de origen. Estos son los datos publicados.

Origen colorrectal. El ensayo que abrió el campo comparó cirugía citorreductora con quimioterapia intraperitoneal frente a tratamiento sistémico, con medianas de 22,4 frente a 12,6 meses. Las series posteriores, con selección y técnica mejores, dan medianas en torno a los 30 meses y supervivencias a cinco años del 27 %. En el ensayo más reciente, con todos los pacientes operados hasta dejar el abdomen limpio, la mediana fue de 41,7 meses.

Origen ovárico. En el estadio III, añadir quimioterapia intraperitoneal caliente a la cirugía de intervalo tras la quimioterapia neoadyuvante mejoró la mediana de supervivencia de 33,9 a 45,7 meses. A diez años, la supervivencia fue del 16,1 % frente al 10,9 %. Con letra pequeña que importa: ese resultado vale para la cirugía de intervalo, para el estadio III, y solo si la cirugía deja el abdomen limpio o casi.

Origen apendicular y pseudomixoma peritoneal. Es donde los resultados son mejores y de largo. Con citorreducción completa y la variante de bajo grado, la supervivencia a cinco años fue del 86 %. En el análisis agrupado de 2.298 pacientes tratados en dieciséis centros, la mediana de supervivencia fue de 196 meses y el 63 % seguía vivo a los diez años.

Mesotelioma peritoneal. Con tratamiento sistémico solo, la supervivencia mediana histórica es de seis a doce meses. En el registro internacional de 405 pacientes operados, la mediana fue de 53 meses y el 47 % vivía a los cinco años. Los factores que pesaron fueron el subtipo epitelioide, la ausencia de afectación ganglionar, la citorreducción completa y la HIPEC.

Origen gástrico. Aquí hay que ser directo, porque es donde más se ofrece esta cirugía sin que los datos la sostengan. El ensayo que comparó cirugía frente a tratamiento sistémico en enfermedad peritoneal limitada dio 15,7 frente a 16,6 meses, con efectos adversos graves en el 44 % del brazo quirúrgico frente al 6 %, y se cerró antes de tiempo por futilidad. Fuera de un ensayo estructurado, la cirugía citorreductora en carcinomatosis gástrica no es defendible hoy.

Colorrectal: Verwaal VJ, et al. J Clin Oncol 2003; Elias D, et al. J Clin Oncol 2010; Quénet F, et al. Lancet Oncol 2021 (PRODIGE 7). Ovario: van Driel WJ, et al. N Engl J Med 2018 y Aronson SL, et al. Lancet Oncol 2023 (OVHIPEC-1). Apendicular: Sugarbaker PH, Chang D. Ann Surg Oncol 1999; análisis agrupado de 2.298 pacientes en 16 centros. Mesotelioma: Yan TD, et al. J Clin Oncol 2009. Gástrico: Quik JSE, et al. Lancet Oncol 2026 (PERISCOPE II).

PRODIGE 7: qué cambió y qué no

Si has buscado en internet, es probable que te hayas encontrado con este ensayo, o con titulares que decían que la HIPEC no sirve. Merece una explicación honesta, porque es el punto que peor se cuenta.

PRODIGE 7 operó a todos los pacientes hasta dejar el abdomen sin enfermedad visible. A la mitad se le administró además el baño caliente con oxaliplatino durante treinta minutos, y a la otra mitad se le cerró sin él. Las medianas de supervivencia fueron 41,7 meses con baño y 41,2 sin él: prácticamente la misma. Los efectos adversos graves a los sesenta días sí fueron más frecuentes con el baño, un 26 % frente a un 15 %.

Lo que ese resultado aísla no es que la operación no sirva. Al contrario: los dos brazos vivieron mucho más de lo que vivían estos pacientes antes de que existiera esta cirugía, y los dos brazos habían sido operados. Lo que el ensayo dice es cuál de los dos gestos hace el trabajo. La citorreducción completa es el acto terapéutico; el baño de oxaliplatino en ese esquema concreto no añadió supervivencia.

Y lo que no dice: no evaluó la mitomicina C, no evaluó perfusiones más largas, y no evaluó otros orígenes tumorales. Un ensayo se lee por fármaco, dosis, esquema e histología, o no se lee.

Quénet F, et al. Cytoreductive surgery plus hyperthermic intraperitoneal chemotherapy versus cytoreductive surgery alone for colorectal peritoneal metastases (PRODIGE 7). Lancet Oncology, 2021. El intervalo de confianza del ensayo se publica al 95,37 % por el alfa gastado en el análisis intermedio.

Cómo se decide si se opera

La pregunta que decide no es «¿cuánta enfermedad hay?» sino «¿se puede quitar toda?». Si la respuesta es que no, la operación pierde su razón de ser, porque el beneficio depende de completarla.

Para responderla hacen falta tres cosas: saber el origen y la biología del tumor, ver la extensión y la distribución, y valorar si tu situación general permite una operación larga. El TAC ayuda pero se queda corto para la enfermedad de pequeño tamaño, sobre todo sobre el intestino delgado, así que en muchos casos la valoración se completa con una laparoscopia diagnóstica.

El intestino delgado es el que suele decidir. Una enfermedad extensa sobre sus asas es lo que más a menudo impide una citorreducción completa, porque no se puede resecar sin dejar al paciente sin intestino suficiente.

La decisión se toma en un comité multidisciplinar con oncología médica, radiología y anatomía patológica. Y una advertencia que conviene oír antes que después: que a ti no te ofrezcan cirugía y a otra persona con la misma palabra en el informe sí, no es arbitrariedad. Es que la palabra del informe describe dónde está la enfermedad, no qué enfermedad es ni cuánta hay.

Limitación del TAC y papel de la laparoscopia diagnóstica: recogido en la monografía del autor sobre carcinomatosis peritoneal, a partir de las series citadas.

La operación y la recuperación

Es una operación larga. En los ensayos publicados, las medias van de seis a ocho horas, y en la práctica depende de cuántas resecciones haya que hacer. Están quitando enfermedad de una superficie de dos metros cuadrados, milímetro a milímetro. Eso es todo lo que hacen, y por eso tarda.

Después vienen uno o dos días en cuidados intensivos y una sonda nasogástrica hasta que el intestino despierta, lo que tarda entre tres y cinco días. El alta suele estar entre el día ocho y el catorce si no hay complicaciones. En los ensayos, las estancias medias publicadas van de trece a dieciocho días.

La complicación que más se vigila es la fuga de una sutura intestinal, entre el cuarto y el séptimo día, que a menudo obliga a reoperar. La mortalidad perioperatoria en las series publicadas se sitúa entre el 1 % y el 4 %, y llegó al 8 % en el ensayo pionero de 2003, con la técnica y la selección de entonces.

Y después del alta, la parte que nadie cuenta: entre tres y seis meses para hacer vida normal. El cansancio es la queja dominante, no se parece al de dormir poco, y cede a lo largo de semanas. Se come poco y a menudo, se pierde peso y recuperarlo cuesta meses. Caminar todos los días es la intervención con mejor relación entre esfuerzo y resultado de todo el postoperatorio. A los tres o cuatro meses la energía vuelve.

Duración de la cirugía y estancia: valores publicados en PRODIGE 7 (Lancet Oncol 2021) y en las series multicéntricas citadas. Mortalidad perioperatoria: 4,0 % en Glehen 2004 (506 pacientes), 2,7 % en Sugarbaker 1999, 2 % en Yan 2009, 8 % en el brazo quirúrgico de Verwaal 2003. Curso postoperatorio y recuperación: práctica del autor.

Dónde se trata esto

Es una cirugía de volumen. En PRODIGE 7, el 71 % de los pacientes se reclutó en tres centros que habían hecho más de quinientos procedimientos cada uno; los resultados que lees vienen de sitios así.

En España existe la figura del CSUR, el centro de referencia designado para esta patología. El Hospital General Universitario Gregorio Marañón es uno de ellos para carcinomatosis peritoneal.

Si te han dicho que no hay nada que hacer, o si te han ofrecido una operación y quieres contrastarla, una segunda opinión en una unidad con volumen es razonable y no ofende a nadie. Lo que hace falta llevar son las imágenes en digital, la anatomía patológica y los informes de las cirugías previas.

Distribución del reclutamiento por centro: PRODIGE 7 (Lancet Oncology, 2021).

Lo que esta página no hace

Las cifras que has leído son medianas y porcentajes de grupos de pacientes. Una mediana de veintidós meses no significa «te quedan veintidós meses». Significa que en aquel grupo la mitad pasó de ahí, y que la otra mitad no. Dónde caes tú dentro de esa curva no lo dice el número.

Y esto no sustituye a una consulta. Ninguna de las tres cosas que deciden —el origen del tumor, la distribución de la enfermedad y tu estado general— se puede evaluar desde una pantalla.

Preguntas frecuentes

Lo que se pregunta en consulta

¿La carcinomatosis peritoneal tiene cura?
En algunos casos sí, y depende sobre todo del tumor de origen y de que se pueda quitar toda la enfermedad visible. En el pseudomixoma peritoneal de origen apendicular con citorreducción completa, el 63 % de los pacientes seguía vivo a los diez años en un análisis agrupado de 2.298 casos. En otros orígenes, como el gástrico, hoy no hay datos que sostengan la cirugía fuera de un ensayo.
¿Qué es la operación de HIPEC?
Son dos cosas seguidas. Primero la citorreducción: quitar toda la enfermedad visible del abdomen, milímetro a milímetro, lo que suele llevar entre seis y ocho horas. Después el baño caliente, la quimioterapia intraperitoneal hipertérmica, que se administra dentro de la cavidad para alcanzar lo que no se ve. El baño es un complemento de la cirugía, no lo que cura.
¿Soy candidato a la cirugía?
La pregunta que se responde en consulta no es cuánta enfermedad hay, sino si se puede quitar toda. Depende del origen del tumor, de la distribución —sobre todo en el intestino delgado— y de tu estado general. La valoración incluye imagen y, con frecuencia, una laparoscopia diagnóstica, y la decisión se toma en comité multidisciplinar.
¿Qué significa mi PCI?
El PCI mide cuánta enfermedad hay y dónde: se puntúan trece regiones del abdomen de 0 a 3 y se suman, con un resultado entre 0 y 39. Es una medida de volumen, no de biología: el mismo número significa cosas distintas según el tumor de origen. Un PCI de 25 se opera de rutina en un pseudomixoma y contraindica la cirugía en un cáncer gástrico.
He leído que la HIPEC no sirve. ¿Es verdad?
Lo que demostró el ensayo PRODIGE 7 es que, en cáncer colorrectal y con oxaliplatino en perfusión de treinta minutos, añadir el baño a una citorreducción completa no mejoró la supervivencia: 41,7 frente a 41,2 meses. Los dos brazos habían sido operados, y los dos vivieron mucho más de lo que se vivía antes de esta cirugía. El acto que hace el trabajo es la citorreducción completa. Ese ensayo no evaluó la mitomicina C, ni otras perfusiones, ni otros orígenes tumorales.
¿Cuánto dura el ingreso y la recuperación?
Uno o dos días en cuidados intensivos, sonda nasogástrica hasta que el intestino despierta en tres a cinco días, y alta habitualmente entre el día ocho y el catorce si no hay complicaciones. Hacer vida normal lleva entre tres y seis meses; la energía suele volver hacia el tercer o cuarto mes.
¿Voy a necesitar una ostomía?
Es posible, y a veces es temporal y a veces definitiva. Depende de qué resecciones haya que hacer y de dónde estén, y es una de las cosas que conviene preguntar explícitamente antes de la operación, para que nadie se lo encuentre después.
¿Qué pasa si no me opero?
Depende del origen. En el ensayo de referencia en cáncer colorrectal, el grupo tratado solo con quimioterapia sistémica y cirugía paliativa tuvo una mediana de 12,6 meses frente a 22,4 con cirugía citorreductora. En mesotelioma peritoneal, la supervivencia mediana histórica con tratamiento sistémico solo es de seis a doce meses. En cáncer gástrico, en cambio, el tratamiento sistémico dio resultados equivalentes a la cirugía en el único ensayo que los comparó.
¿Merece la pena una segunda opinión?
Sí, y especialmente si te han dicho que no hay nada que hacer o si la indicación no se ha discutido en una unidad con volumen en esta enfermedad. Conviene enviar antes las imágenes en digital, los informes de anatomía patológica y las notas de cirugías previas, para poder revisar el caso antes de la visita.

Fuentes

  1. Verwaal VJ, et al. Randomized trial of cytoreduction and hyperthermic intraperitoneal chemotherapy versus systemic chemotherapy and palliative surgery in patients with peritoneal carcinomatosis of colorectal cancer. J Clin Oncol, 2003.
  2. Glehen O, et al. Cytoreductive surgery combined with perioperative intraperitoneal chemotherapy for the management of peritoneal carcinomatosis from colorectal cancer: a multi-institutional study. J Clin Oncol, 2004.
  3. Elias D, et al. Peritoneal colorectal carcinomatosis treated with surgery and perioperative intraperitoneal chemotherapy. J Clin Oncol, 2010.
  4. Quénet F, et al. Cytoreductive surgery plus hyperthermic intraperitoneal chemotherapy versus cytoreductive surgery alone for colorectal peritoneal metastases (PRODIGE 7). Lancet Oncology, 2021.
  5. van Driel WJ, et al. Hyperthermic intraperitoneal chemotherapy in ovarian cancer (OVHIPEC-1). N Engl J Med, 2018. Aronson SL, et al. Long-term outcomes. Lancet Oncology, 2023.
  6. Sugarbaker PH, Chang D. Results of treatment of 385 patients with peritoneal surface spread of appendiceal malignancy. Ann Surg Oncol, 1999.
  7. Yan TD, et al. Cytoreductive surgery and hyperthermic intraperitoneal chemotherapy for malignant peritoneal mesothelioma: multi-institutional experience. J Clin Oncol, 2009.
  8. Quik JSE, et al. Cytoreductive surgery and HIPEC versus systemic treatment alone for gastric cancer with limited peritoneal metastases (PERISCOPE II). Lancet Oncology, 2026.
  9. Jacquet P, Sugarbaker PH. Clinical research methodologies in diagnosis and staging of patients with peritoneal carcinomatosis. Cancer Treatment and Research, 1996.

¿Quiere una segunda opinión?

Envíe las imágenes y los informes antes de la visita para poder revisar el caso con tiempo. Se atienden pacientes de fuera de Madrid y del extranjero.