Sarcoma retroperitoneal

Sarcoma retroperitoneal

Un tumor raro que crece en la parte de atrás del abdomen sin hacer ruido, y que casi siempre se descubre cuando ya es grande. Dónde está la diferencia entre operarse bien y operarse mal.

El retroperitoneo es el espacio que queda por detrás de la cavidad abdominal, donde están los riñones, los grandes vasos, el páncreas y los músculos que sostienen la columna. Tiene una particularidad que explica casi todo lo que viene después: hay sitio. Un tumor puede crecer ahí durante meses empujando lo que encuentra, sin obstruir nada y sin doler.

Por eso, cuando un sarcoma retroperitoneal da la cara, suele medir más de quince o veinte centímetros. No es que se haya diagnosticado con retraso por descuido: es que hasta ese momento no había nada que notar.

Los síntomas, y por qué llegan tarde

Los primeros síntomas no son los de un tumor. Son los de algo que ocupa sitio y desplaza lo que tiene al lado, así que casi todos se pueden confundir con otra cosa mucho más frecuente.

Lo que más se repite:

  • El abdomen que aumenta de perímetro sin que hayas engordado, o un bulto que se palpa y que antes no estaba.
  • Dolor abdominal o lumbar sordo, mal localizado, que no cede del todo.
  • Sensación de plenitud o saciedad con muy poca comida.
  • Pérdida de peso y de apetito sin explicación.
  • Síntomas por compresión: hinchazón de una pierna, dolor que baja por el muslo, hormigueo o pérdida de fuerza, molestias al orinar.

Presentación clínica y tamaño al diagnóstico: Manual de sarcomas abdominales de la AEC (2026), capítulos de epidemiología y de diagnóstico radiológico.

Muchos se descubren de casualidad

Una parte de estos tumores aparece en un TC pedido por otro motivo: un cólico, un estudio preoperatorio, un traumatismo. Ese hallazgo casual es una buena noticia, aunque no lo parezca, porque llega antes que los síntomas.

Si a alguien de tu entorno le han encontrado una masa retroperitoneal en una prueba hecha por otra cosa, lo que sigue importa más que la prisa: la masa debe estudiarse en una unidad con experiencia en sarcomas antes de que nadie la toque.

Lo que no hay que hacer antes de operar

Este es el punto donde una enfermedad potencialmente curable se estropea, y casi siempre con buena intención.

Un sarcoma retroperitoneal no se opera sin saber qué es. El diagnóstico se hace con una biopsia con aguja gruesa guiada por imagen, y el trayecto por el que entra la aguja lo decide el cirujano que va a operar, porque ese trayecto se extirpa después con el tumor. La biopsia nunca debe atravesar la cavidad peritoneal: hacerlo puede sembrar el peritoneo y convertir un tumor localizado en una enfermedad diseminada.

Tampoco sirve quitar la masa «para ver qué es». Una extirpación sin diagnóstico ni plan deja enfermedad residual en el treinta a cincuenta por ciento de los casos, y obliga a una segunda operación peor que la primera.

Y en cualquier tumor con grasa en el retroperitoneo hay que pedir el estudio molecular de MDM2 y CDK4. Es lo que separa un lipoma benigno de un liposarcoma bien diferenciado, y a simple vista no se distinguen.

Regla de la biopsia y estudio molecular: Margin Clear — Surgical Oncology Board Review, sección de sarcomas. Indicación formal de biopsia percutánea: Manual de sarcomas abdominales de la AEC (2026).

El subtipo cambia el plan entero

«Sarcoma retroperitoneal» no es una enfermedad, son varias que comparten sitio. La diferencia entre ellas no es académica: cambia por dónde vuelve el tumor si vuelve, y cambia el pronóstico.

Los tres que más se ven:

  • Liposarcoma bien diferenciado: crece despacio y casi nunca se va a otros órganos, pero recidiva localmente con mucha frecuencia. El problema es local y es a largo plazo.
  • Liposarcoma desdiferenciado: más agresivo, recidiva local con más frecuencia y además puede dar metástasis, sobre todo en el pulmón.
  • Leiomiosarcoma: se comporta al revés que los anteriores. Controla bien localmente y su riesgo principal es la metástasis a distancia.

Recidiva local y supervivencia a cinco años por subtipo, en una serie de 377 pacientes operados con resección extendida (Gronchi et al., Annals of Surgical Oncology, 2015): liposarcoma bien diferenciado, recidiva local 18 % y supervivencia 87 %; desdiferenciado, recidiva local 44 % y supervivencia 54 %; leiomiosarcoma, recidiva local 5 %, metástasis 55 % y supervivencia 57 %.

La operación: quitar el compartimento, no el bulto

La cirugía es el único tratamiento que cura un sarcoma retroperitoneal, y la primera operación es la que decide. No es un tumor que se «pele» de lo que tiene alrededor: el borde que se ve no es el límite real de la enfermedad.

El estándar internacional es la resección compartimental en bloque: se extirpa el tumor junto con los órganos y los planos que lo rodean, aunque no parezcan invadidos, para sacarlo entero y sin abrirlo. En un liposarcoma retroperitoneal eso significa a menudo llevarse el riñón de ese lado, un segmento de colon o el músculo psoas.

Suena excesivo y no lo es: esa forma de operar reduce la recidiva local frente a limitarse a sacar el tumor. Aun así, incluso en centros con experiencia, entre el veinte y el cuarenta por ciento de los pacientes tiene una recidiva local a los cinco años. Es la primera causa de mortalidad en esta enfermedad, más que las metástasis.

Principio de resección compartimental: Trans-Atlantic Retroperitoneal Sarcoma Working Group (Swallow et al., Annals of Surgical Oncology, 2021). Recidiva local en centros de alto volumen: Gronchi et al. (Annals of Surgery, 2016, 1.007 pacientes) y MacNeill et al. (2018).

Radioterapia y tratamiento sistémico

La radioterapia antes de la cirugía se estudió en un ensayo aleatorizado europeo, el STRASS. En el conjunto de los pacientes no mejoró la supervivencia libre de recidiva abdominal, y sus resultados admiten lecturas distintas según el subtipo. Esa es precisamente la razón de que no exista una regla única que valga para todos.

Por eso la indicación se decide en comité multidisciplinar y siempre en función de la histología: no es lo mismo un liposarcoma bien diferenciado que un desdiferenciado o un leiomiosarcoma. La quimioterapia sigue el mismo criterio, y su papel es limitado y también depende del subtipo.

STRASS: Bonvalot et al., Lancet Oncology, 2020.

Dónde operarse importa más que en casi ninguna otra cirugía

Un cirujano general ve un sarcoma retroperitoneal unas pocas veces en toda su carrera. Una unidad especializada los ve todas las semanas, y ahí está la diferencia: en reconocer el subtipo antes de entrar, en planificar qué se reseca en bloque y qué se reconstruye, y en no gastar la única oportunidad buena, que es la primera operación.

Por eso las guías europeas y el grupo internacional de referencia recomiendan que estos tumores se traten en centros con volumen y con comité de sarcoma, y por eso existen las redes de referencia: los CSUR en España y EURACAN en Europa.

En el Hospital General Universitario Gregorio Marañón se operan unos catorce sarcomas retroperitoneales al año, dentro del programa del CSUR.

Si ya te han operado en otro sitio y el tumor ha vuelto, sigue mereciendo la pena una valoración especializada. La cirugía de la recidiva es más difícil, pero se hace, y se hace con resultados.

Recomendaciones de tratamiento en centro de referencia: TARPSWG y EURACAN, recogidas en las guías del Grupo Español de Investigación en Sarcomas (GEIS).

Lo que esta página no hace

Esto no sustituye a una consulta. Con un sarcoma retroperitoneal, la decisión depende del subtipo, del tamaño, de qué estructuras están alrededor y de tu situación general, y ninguna de esas cuatro cosas se puede leer en una pantalla.

Las cifras que aparecen aquí vienen de series publicadas de cientos de pacientes. Describen grupos, no personas. Dónde caes tú dentro de ellas no lo dice el número.

Preguntas frecuentes

Lo que se pregunta en consulta

¿Un sarcoma retroperitoneal se cura?
Puede curarse, y la vía es la cirugía completa en la primera operación. El factor que más pesa en el pronóstico es que la resección sea completa; la recidiva local, que ocurre entre el veinte y el cuarenta por ciento de los casos a cinco años incluso en centros con experiencia, es el principal problema a largo plazo.
¿Cuáles son los primeros síntomas del sarcoma retroperitoneal?
Aumento del perímetro abdominal o una masa palpable, dolor abdominal o lumbar sordo, saciedad precoz, pérdida de peso, y síntomas de compresión como hinchazón de una pierna o dolor que baja por el muslo. Son síntomas tardíos: estos tumores suelen superar los quince o veinte centímetros antes de dar molestias.
¿Hay que biopsiar antes de operar?
Sí, salvo que la biopsia suponga un riesgo alto. Se hace con aguja gruesa guiada por imagen, por un trayecto que el cirujano planifica para extirparlo después junto con el tumor, y nunca atravesando la cavidad peritoneal. Operar sin diagnóstico previo es lo que convierte un problema resoluble en uno peor.
¿Por qué me quieren quitar el riñón si el tumor no está en el riñón?
Porque el estándar es la resección compartimental: sacar el tumor en bloque con los órganos y planos que lo rodean, aunque no estén invadidos, para no abrirlo y no dejar enfermedad microscópica detrás. En el liposarcoma retroperitoneal eso implica a menudo el riñón de ese lado, un segmento de colon o el psoas.
¿Necesito radioterapia antes de la cirugía?
No de rutina. El ensayo STRASS no encontró mejoría en la supervivencia libre de recidiva abdominal en el conjunto de pacientes y sus resultados admiten lecturas distintas según el subtipo, así que la indicación se decide en comité multidisciplinar y siempre en función de la histología.
El tumor ha vuelto después de la operación. ¿Se puede reoperar?
En muchos casos sí. La cirugía de la recidiva es técnicamente más exigente y la decisión depende del subtipo, del tiempo transcurrido y de la extensión, pero se hace en unidades especializadas y merece una valoración antes de descartarla.
¿Qué llevo a una segunda opinión?
Las imágenes en soporte digital (TC o RM, mejor el estudio completo que el informe), el informe de anatomía patológica si ya hay biopsia, los informes de cirugías previas y la lista de medicación. Con eso se puede revisar el caso antes de la visita.

Fuentes

  1. Bonvalot S, et al. Preoperative radiotherapy plus surgery versus surgery alone for patients with primary retroperitoneal sarcoma (EORTC-62092: STRASS). Lancet Oncology, 2020.
  2. Gronchi A, et al. Variability in patterns of recurrence after resection of primary retroperitoneal sarcoma. Annals of Surgery, 2016.
  3. Gronchi A, et al. Outcomes of extended surgical approach in primary retroperitoneal sarcoma. Annals of Surgical Oncology, 2015.
  4. Swallow CJ, et al. Management of primary retroperitoneal sarcoma in the adult: an updated consensus approach from the Trans-Atlantic Australasian Retroperitoneal Sarcoma Working Group. Annals of Surgical Oncology, 2021.
  5. Manual de sarcomas abdominales. Asociación Española de Cirujanos, 2026.
  6. Lozano Lominchar P, González Bayón L. Margin Clear — Surgical Oncology Board Review. Madrid, 2026.

¿Quiere una segunda opinión?

Envíe las imágenes y los informes antes de la visita para poder revisar el caso con tiempo. Se atienden pacientes de fuera de Madrid y del extranjero.